Vestimenta
La vestimenta por capas se ha impuesto hoy en día como la mejor solución. Así pues, con una camiseta térmica (aleja la humedad del cuerpo, secando la piel), un forro polar (retiene el calor) y la chaqueta con membrana (impermeable, transpirable y protector contra el viento), cubriremos todas nuestras salidas.
Según la época del año o las condiciones de la actividad a realizar, las combinaremos todas juntas o por separado obteniendo así el mejor rendimiento.
Es el modo de conseguir el mejor rendimiento de nuestras prendas. Con ello se controla el calor y la humedad corporal.

La 1ª capa (ropa interior). Aleja de la superficie de la piel la humedad producida al sudar, evitando así la sensación de estar empapados. Estar secos es fundamental para evitar el riesgo de congelación.
La 2ª capa (prendas térmicas). Retiene el calor producido por el cuerpo entre las cámaras de aire que forman sus tejidos.

- Convexión. El aire frío penetra y circula por el interior de la prenda, desplazando y expulsando el calor hacia el exterior. Una envoltura impermeable, cierres en los puños, tobillos y cuello y cordón ceñidor en la cintura, impedirán la salida de calor corporal y la entrada del frío exterior.
- Conducción. Al entrar en contacto con superficies frías, como por ejemplo al sentarnos encima de la nieve, perderemos nuestro calor a través del tejido. Se evita gracias a las protecciones en las zonas de contacto de los guantes, calzado y pantalones. Evitando que la prenda se moje y absorva agua, también reduciremos este efecto.
- Evaporación. A bajas temperaturas el sudor representa un serio problema. Las moléculas de agua del sudor que se filtran a través de las prendas quedan embebidas por el tejido, convirtiéndolo en un perfecto conductor del calor corporal hacia el exterior. Por esta razón es importantísimo suprimir la humedad de la superficie de la piel.
- Radiación. El cuerpo convierte los alimentos en radiaciones infrarrojas que emanan de la piel en todas direcciones. Sólo las texturas compactas pueden interceptar estas radiaciones, que transformándolas en calor, lo mantienen entre las capas.
del viento
Creemos que es importante conocer los mecanismos reguladores que utiliza nuestro organismo para mantener la temperatura corporal.
Nuestro cuerpo se mantiene a una temperatura constante de aproximadamente 36,5ºC. En determinadas ocasiones estas temperaturas se elevan a propósito, aunque de forma inconsciente. Esta hipertermia, conocida como fiebre, no es más que un sistema de defensa de nuestro organismo, el cuál limita la actividad de ciertos virus y bacterias que no pueden desarrollarse a temperaturas superiores a los 38ºC. Esta es una de las razones por las que estas reacciones del organismo no deberían tomarse tan a la ligera, contrarestándolas de inmediato con toda clase de antibióticos y armas químicas.
Cuando no actuan estos sistemas de defensa natural, el organismo debe regular la falta o el exceso de temperatura de forma inmediata.
En el momento en que disminuye la temperatura el organismo, entre otras medidas, reduce el caudal de riego sanguíneo que circula a las extremidades, concentrando de este modo los fluidos y el calor en los órganos vitales, que son el tronco y la cabeza. Esta es una de las razones por las que cuando hace frío, los primeros síntomas los acusan nuestras extremidades.
Otro de los sistemas para aumentar la temperatura interna es el de hacer temblar los músculos (tiritar), ya que de este modo se quema más energía.
Cuando la temperatura aumenta, nuestra cabeza y nuestras axilas actúan como un radiador. Se dice que la cabeza puede llegar a expulsar hasta un 40% de la radiación corporal. Este es el motivo por el que usar un gorro puede equivaler al uso de un jersey.
Además, nuestra piel empieza a transpirar y a expulsar sudor. Para evaporarse, el sudor debe absorber calor, tomándolo de nuestro organismo, que es el que tiene más cercano. Precisamente por esta razón, si mantenemos lejos de la piel, con prendas interiores especiales, el sudor de la transpiración, también conseguiremos mantener más caliente nuestro organismo.



