Guantes y Manoplas
El cuerpo humano reacciona ante el frío disminuyendo el caudal de la sangre que fluye hacia las
extremidades. De este modo, retiene una mayor cantidad de energía térmica en nuestras partes
vitales. Esta reacción agraba los síntomas de nariz, orejas, pies y manos frías.
Para evitar esto hay que mantenerse bien alimentado (la energía mantendrá encendida nuestra caldera central) y evitar las pérdidas de calor a través de las extremidades. GUANTES, TRES DEDOS O MANOPLAS, VENTAJAS Y DESVENTAJAS
- La manopla es más cálida que el tres dedos y éste mucho más que el guante.
- Con la manopla se tiene menos tacto que con un tres dedos y mucho menos que con un guante.
- Nunca deben comprimir o presionar la mano en ningún punto. De lo contrario reducirán el riego
sanguineo y aunque parezca de poca importancia, en bajas temperaturas, puede resultar crítico.
- Hay que cerciorarse de que entre la punta de los dedos y el material se forme una pequeña cámara de aire de entre 0,5 y 1 cm, para evitar que el frío traspase, por contacto, directamente del material a los dedos.
- Un guante o manopla largo nos protegerá mejor del frío, el aire y de las entradas inesperadas
de nieve por motivo de trabajos en ella o de un simple revolcón. En contra, su colocación será
más lenta y laboriosa y puede resultar excesivamente cálida en épocas más calurosas.
- Si colocamos las manos frías y mojadas dentro del guante o manopla, difícilmente
conseguiremos entrarlas en calor. Primeramente las secaremos y calentaremos con una parte
cálida de nuestro cuerpo (pecho o axilas) y luego las introduciremos en guantes o manoplas.
- Si el material exterior no dispone de un repelente al agua o dicho repelente ha perdido su
efectividad, aplicaremos uno de los que se encuentran en el mercado, evitando así que se moje.
Un guante mojado conduce de forma muy efectiva el calor corporal hacia el frío exterior.
- Si por cualquier razón nos tenemos que quitar los guantes o manoplas, los meteremos en el interior de la chaqueta junto a nuestro cuerpo para evitar que se enfríen (una vez fríos se requiere de mucha energía para volver a templarlos).



