Agua
Se empiezan a percibir los efectos de la deshidratación en el momento en que se tiene sed. Si no se procede a la rehidratación, disminuirá la energía y se empezará a secar la boca. Después aparecerán calambres, dolores de cabeza y náuseas.
En ambientes con alta humedad ambiental, como por ejemplo una cueva, la sensación de sed será mucho menor y por ese motivo, en esos ambientes, hay que prestar especial atención a mantenerse perfectamente hidratados.
El hecho de permanecer bien hidratado nos aportará más energía, poder, resistencia, nos sentiremos bien y frescos, podremos quemar más calorías y trabajar mucho más duro y además disminuirá el tiempo de recuperación tras cualquier actividad.
LA IMPORTANCIA DEL SUDOR
El cuerpo emite radiación térmica a través de la piel para evitar el recalentamiento. Cuando esta radiación es insuficiente para mantener la temperatura equilibrada, aumenta la transpiración de vapor de agua, incrementándose hasta que se puede apreciar el sudor. El líquido permite evacuar calor mucho más rápidamente que la simple radiación y por eso, en determinadas circunstancias resulta necesario sudar.
Cuando el organismo es atacado por un elemento patógeno se activa un sistema de autodefensa, el cual acelera el metabolismo y comunica una sensación de frío. Su función es la de conseguir aumentar la temperatura por encima de lo normal, ya que de este modo reduce la actividad y proliferación de los gérmenes y las defensas pueden actuar de forma más efectiva. A estos efectos les llamamos fiebre.
Si contrarrestamos la fiebre con medicamentos o una vez el organismo se da cuenta que ya no es necesaria, vuelve a funcionar el termostato biológico, dando la alarma de exceso de temperatura. La forma más rápida de regresar a la normalidad será mediante la sudoración. CONSEJOS PARA LA TOMA DE LÍQUIDOS
- No esperarse a beber al momento de iniciar el ejercicio. Es recomendable hacerlo hasta dos horas antes para asegurarse que el líquido se ha distribuido convenientemente.
- Los expertos recomiendan beber sorbos cortos continuos, antes que tragos largos y poco frecuentes.
- Añadir bebidas energéticas para deporte ayudará a restaurar los carbohidratos y electrolitos que se pierden con el sudor, los cuales de otra forma sólo se reponen con la comida. La disminución de estos elementos es paralela a la buena distribución de nuestra energía.
- Beber al terminar el ejercicio ayudará a nivelar los líquidos perdidos y a una rápida recuperación.
- Asegurarse de que los líquidos los tenemos al alcance, ya que de nada servirá la cantimplora si se encuentra en el refugio a varios kilómetros de distancia.
- Árboles y otra vegetación. Todos los árboles necesitan agua para vivir, aunque hay especies que disponen de una raíz principal muy larga que se hunde mucho en tierra para conseguirla. Las palmeras suelen crecer en lugares donde hay agua cerca de la superficie.
- Rastros de animales. Los animales de pasto necesitan beber agua un par de veces al día, al alba y al crepúsculo, y es en estas horas cuando acostumbran a ir o a volver del agua. Hay que buscar donde convergen los rastros, ya que esto indica que cerca hay agua. Cuidado con los depredadores.
- Abejas. Normalmente las abejas no vuelan más de 5 Km. desde el nido y han de tener una provisión de agua constante. Hay que fijarse en la dirección que toman al dejar el nido.
- Moscas. Las moscas suelen permanecer a menos de 100 m del agua. En el desierto es difícil saber la dirección de la que proceden ya que parece que salgan de todas partes.
- Hormigas. Siempre tienen que tener agua cerca. Si vemos que se encaraman a un árbol, seguramente se están dirigiendo a una reserva de agua de lluvia.
- Introduciendo ramas llenas de hojas dentro de grandes bolsas de plástico, las mantendremos en suspensión al sol. Al igual que el ser humano suda al transpirar, la planta, a través de sus hojas, expulsará agua que se condensará en las paredes del plástico y se almacenará en los bajos de la bolsa.
- Practicando un profundo agujero en el suelo, colocaremos un receptáculo en el centro y cubriremos todo el hoyo con un gran plástico. Para sujetarlo, colocaremos a sus lados algo pesado como pueden ser piedras y en el centro otra más para conseguir formar un cono con su vértice en el receptáculo de debajo. A lo largo del día, el sol condensará el agua del subsuelo que, al llegar al plástico, caerá hacia el centro donde se almacenará en el receptáculo.
- Podemos tener éxito si excavamos al pie de una montaña rocosa o en la parte más baja de los márgenes de un río, sobretodo en las curvas exteriores del cauce. Las curvas interiores normalmente tienen capas gruesas de sedimento o grava difíciles de excavar.
- Si excavamos en la playa por encima de la línea de la marea y hay agua dulce, ésta se filtrará al agujero por encima del agua salada, que es más densa.
- Podemos recoger agua de lluvia tendiendo una tela impermeable bien tensa, cubriendo la superficie más grande que se pueda, preferiblemente en una pendiente. Se clavan las esquinas a tierra con estacas y se canaliza el agua a un recipiente mediante la ayuda de piedrecillas que acanalen el tejido.
- Por la noche, cuando el aire se enfría, el vapor de agua que contiene se condensa, formando el rocío en las tierras bajas, las plantas y los vehículos. Mediante la ayuda de un trapo podemos recogerla antes de que salga el sol, ya que después se evapora rápidamente. Sobre la hierba larga será el mejor sitio donde recogerla.
- En caso de poder derretir nieve o hielo, elegiremos el hielo, ya que proporciona un mayor contenido de agua (40 cm de nieve compacta producen solo 3 cm de agua dulce. Hay que tener en cuenta que muchas bacterias resisten a la congelación. No hay que utilizar la nieve rosada, ya que contiene algas tóxicas que no pueden eliminarse por filtración. El hielo de agua de mar acabada de helar contiene demasiada sal para el consumo humano.
- Podemos cortar la tija de una planta enredadera tan arriba como podamos y recoger el líquido que se escurra. No debe cortarse por abajo, al inicio de la planta, ya que el líquido corre hacia arriba por medio de la acción capilar.



